Todos estamos en duelo

Verónica Avalos Gutierrez - marzo de 2021
Ya no es novedad hablar del coronavirus o sars2.
Todos hemos sido impactados por este bicho que nos ha venido a cambiar la vida. Impactados en la salud, en lo económico, en lo social, en lo familiar. Muchas personas han tenido que permanecer encerradas desde hace un año. Hemos tenido que cambiar nuestra forma de estudiar, de trabajar y de convivir. Han llegado fechas importantes que no hemos podido festejar. Muchos chicos han perdido cierres importantes con sus compañeros de estudios, no hay graduaciones, no hay reuniones, no hay fiestas, no hay convivencia personal, y más que nada, no hay abrazos. Esos mágicos abrazos que pueden consolarnos y acercarnos emocionalmente a nuestros seres queridos.
En las últimas dos semanas sufrimos la pérdida de tres compañeros aficionados a la astronomía, un compañero de trabajo perdió en 10 días a dos de sus hermanos. Ante tantas pérdidas y las restricciones no ha sido posible darles un abrazo a los deudos, acompañarlos de forma cercana precisamente para evitar mayores contagios. El duelo que se inicia con la muerte del ser querido se vive en soledad, de hecho, comienza cuando sabemos que esa pérdida tiene circunstancias especiales en la que en muchos casos ese familiar murió solo en el hospital, sin poder ser asistido espiritualmente, estando conectado a un respirador, sin poderse despedir.
Da rabia, impotencia, coraje, desesperación, tristeza. Llegan las preguntas. ¿por qué?, ¿se pudo haber evitado?, ¿qué hicimos mal?, ¿y si lo hubiéramos llevado a casa?, y así un infinito cúmulo de preguntas que no tienen respuesta.
Las circunstancias actuales escapan al control de todos y cada uno. Es literalmente imposible incidir en algo para que se logre un cambio en esta situación que nos están haciendo vivir y que aún no sabemos hasta cuándo podrá alargarse.
Perder a alguien es una experiencia que necesita ser compartida, acompañada, sostenida por abrazos, horas de escucha, palabras de cariño y comprensión y en muchos casos de silencios respetuosos.
A pesar de que este aislamiento no nos ha permitido estar más cerca físicamente podemos hacer compañía de varias formas utilizando las tecnologías que están a nuestro alcance. A continuación algunas sugerencias de cómo se está haciendo compañía en estos tristes trances:
FUNERARIAS
Algunas funerarias están proporcionando servicios de acceso vía internet a la capilla de velación. Algunas cuentan en su página con un libro de condolencias para cada persona que ha fallecido. Esto permite de alguna manera que familiares y amigos estén acompañando a los deudos.
No olvidemos que podemos enviar flores con nuestro nombre para estar presentes en esa despedida.
RITOS RELIGIOSOS
Tal como en las funerarias, en el rito católico se han llevado a cabo misas con la presencia solamente de los familiares cercanos, realizándose una transmisión de la misa a través de FB Live o del canal de YouTube que tiene la misma iglesia. Esto es una forma de acompañar también a nuestros familiares y amigos.
DESPEDIDAS PERSONALES
Dado que no fue posible despedirse de nuestro ser querido, podemos realizar algunas actividades para concluir lo que dejamos pendiente. Entre estas actividades podemos escribir una carta, grabar un video para compartir con tus amigos o realizar una pequeña reunión vía alguna plataforma como zoom o hacer una video llamada.
Claro que esto nunca estará cerca del acompañamiento físico, pero es una forma de estar presente.
Nos vaticinan que nunca volveremos al mundo que teníamos antes. Ni hablar, no podemos incidir en que esto cambie, lo único que nos queda es ir construyendo el mundo que sí podemos tener, aceptar que solo tenemos el control sobre cómo nos queremos sentir al respecto de esto y vivir despedidos diariamente, me explico, no esperemos a que llegue un último momento para decir lo que tenemos pendiente. Es momento de hablar, de pedir perdón, de expresar nuestro cariño y amor y sí también, de irnos despidiendo por si acaso nos toca partir antes que otros.
No perdamos el ánimo. Estamos en una encrucijada. Es un momento de cambio. Tristemente el duelo forma parte de esto. Coraje y valor. A seguir adelante.